Barcelona, 2 de setiembre del 2024.- La Cátedra Smart Ports de la Universitat Jaume I analiza sus principales ejes y su potencial impacto en el sector de la industria portuaria europea y en el desarrollo de los smart port, según publica Logística Profesional:
1. Sistemas de IA de alto riesgo
– Automatización portuaria: La ley clasifica como de alto riesgo aquellos sistemas de IA que puedan afectar a la seguridad o a los derechos fundamentales de las personas. En el ámbito portuario, esto podría incluir sistemas de control de grúas automatizadas, sistemas de navegación autónoma de embarcaciones dentro de puertos, o sistemas de reconocimiento facial para el control de acceso. Estos sistemas estarán sujetos a requisitos más estrictos, como evaluaciones de impacto, transparencia y supervisión humana.
– Mantenimiento predictivo: Los sistemas de IA utilizados para predecir fallos en equipos marítimos también podrían considerarse de alto riesgo, especialmente si su fallo pudiera poner en peligro vidas humanas o causar daños ambientales significativos.
2. Transparencia
– Decisiones algorítmicas: La ley exige que los sistemas de IA sean transparentes y explicables, especialmente cuando se tomen decisiones que afecten a los derechos de las personas. En el ámbito marítimo, esto podría aplicarse a sistemas de selección de rutas marítimas, asignación de tareas a la tripulación o evaluación de riesgos.
– Generación de contenido: Los sistemas de IA que generan contenido, como chatbots o asistentes virtuales, deberán indicar claramente que el contenido generado es artificial. Esto podría ser relevante en el contexto de la comunicación entre buques y puertos, o en la atención al cliente en las terminales portuarias.
3. Protección de datos
– Privacidad: La ley refuerza la protección de datos personales, lo que implica que las empresas portuarias y marítimas deberán garantizar la seguridad y confidencialidad de los datos que recopilen y procesen mediante sistemas de IA.
– Biometría: El uso de sistemas de reconocimiento biométrico, como el reconocimiento facial o de iris, estará sujeto a restricciones adicionales, lo que podría afectar a los sistemas de control de acceso en los puertos.
Para las empresas, esta nueva ley supone nuevos desafíos y oportunidades, como por ejemplo:
– Adaptación: Las empresas portuarias deberán adaptarse a los nuevos requisitos legales y tecnológicos, lo que puede suponer una inversión significativa en tiempo y recursos.
– Competencia: La ley podría generar una ventaja competitiva para las empresas europeas que cumplan con los nuevos estándares, pero también podría dificultar la entrada de nuevos actores en el mercado.
– Colaboración: La colaboración entre los diferentes actores de la industria, las autoridades reguladoras y los desarrolladores de IA será fundamental para garantizar una implementación exitosa de la ley.
Al establecer un marco regulatorio para el desarrollo y despliegue de sistemas de IA, la nueva ley tiene implicaciones directas en la ciberseguridad marítima, especialmente en lo referente a:
– Detección temprana de amenazas: Los sistemas de IA pueden ser entrenados para identificar patrones anómalos en grandes volúmenes de datos, lo que permite anticipar ciberataques y otras amenazas. Sin embargo, la ley exige que estos sistemas sean transparentes y explicables, lo que podría dificultar el uso de técnicas de aprendizaje profundo más oscuras pero efectivas.
– Respuesta a incidentes: La IA puede automatizar muchas de las tareas relacionadas con la respuesta a incidentes, como la identificación de la fuente de un ataque, la contención de la amenaza y la restauración de los sistemas. No obstante, la ley establece requisitos de supervisión humana para las decisiones críticas, lo que limita la autonomía de estos sistemas.
– Resiliencia de los sistemas: La ley fomenta el desarrollo de sistemas de IA más robustos y resilientes, capaces de resistir ataques cibernéticos. Esto implica la necesidad de implementar medidas de seguridad adicionales, como la encriptación de datos y la autenticación multifactor.
Con respecto a los retos y las oportunidades que la nueva ley supone para la ciberseguridad en los puertos, cabe resaltar los siguientes aspectos:
– Equilibrio entre seguridad e innovación: La ley busca garantizar un alto nivel de seguridad, pero también fomenta la innovación. Las empresas marítimas deberán encontrar el equilibrio adecuado entre estos dos objetivos.
– Confianza: Para que los sistemas de IA sean efectivos en la ciberseguridad, es necesario que las personas confíen en ellos. La transparencia y la explicabilidad son fundamentales para lograrlo.
– Competencias: La implementación de sistemas de IA requiere de profesionales con habilidades específicas en ciberseguridad y ciencia de datos. La escasez de talento en este ámbito puede ser un desafío para muchas empresas.
En cuanto a las medidas para cumplir con los nuevos requisitos legales y mejorar la ciberseguridad portuaria, destacan:
– Evaluación de riesgos: Las empresas están realizando evaluaciones exhaustivas de los riesgos cibernéticos a los que están expuestas y desarrollando estrategias para mitigarlos.
– Inversión en tecnología: Se están realizando inversiones significativas en tecnologías de ciberseguridad, como sistemas de detección de intrusiones, firewalls y soluciones de seguridad en la nube.
– Formación del personal: Se está capacitando al personal en las últimas amenazas cibernéticas y en el uso de herramientas de seguridad basadas en IA.
– Colaboración: Las empresas están cooperando con proveedores de tecnología para desarrollar soluciones de IA personalizadas y adaptadas a sus necesidades específicas.
– Implementación de referencias: Se están elaborando políticas y procedimientos claros para la gestión de la seguridad de la información y el cumplimiento de la normativa.
Información publicada por Logística Profesional.
